Lunes, 22 de agosto de 2005
Son vecinos de la zona conocida como La Corchuela, una pequeña comunidad de quince propietarios que se encuentra a unos dos kilómetros de la Barriada de Llera, a través del denominado Camino del Almendro, y a medio trayecto entre las carreteras de Olivenza y Valverde de Leganés.
No quieren que aparezcan sus nombres por temor a represalias, aunque han recurrido ya varias veces a la intermediación de las autoridades, «que no hacen nada por solucionar nuestros problemas», asegura J. C.. «Somos gente de campo y sabemos los inconvenientes o incomodidades que aquí puede haber con respecto a los núcleos urbanos, pero una cosa es eso y otra muy distinta los excesos que venimos sufriendo», arremete otro de los propietarios.
La principal protesta de los vecinos, ahora en los meses de verano, la representa la ubicación de unas colmenas a un kilómetro escaso de sus casas. No obstante, relatan los vecinos, el problema no radica tanto en la distancia entre las citadas colmenas y las viviendas, sino más bien en la situación de abandono en la que se encuentran las primeras.
Según J. C., los apicultores dueños de las colmenas residen habitualmente en la zona de Herrera del Duque, en La Siberia extremeña, y «solamente vienen dos o tres veces al año para recoger la miel, sin prestarle más atención a la explotación y sin cumplir con las obligaciones que ésta conlleva».
Este vecino se refiere a la obligación de suministrar periódicamente a las abejas agua y alimento en zonas, como la de La Corchuela, en las que no existe una ribera o fuente de agua natural. «Si no tienen agua, las abejas van a salir a buscarla fuera, y el agua más cercana se encuentra en nuestras casas, chalets y cortijos», argumenta J. C..
Como consecuencia de esta exagerada presencia de abejas («cuando abres un grifo se forma de momento una nube de abejas que te llega a asustar y que te obliga a huir del lugar, sin poder estar a gusto en tu casa», describe A.), las picaduras son continuas, no sólo en personas, sino también en animales, principalmente caballos y perros. Se da la circunstancia además de que algunos vecinos son alérgicos, con lo que un ataque de una abeja puede resultar extremadamente peligroso.
Por: MIGUEL BARBA CARRASCO | General | Comentarios (1) | Referencias (0)
Trata sobre este pueblo de la provincia de Badajoz
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